Estoy comenzando a leer la Ilíada, en la versión rítmica de García Calvo, la cual, según el traductor, está hecha para ser leída en voz alta, que es, siguiendo con el traductor, la mejor manera de leer, de ahí, por otro lado, que critique tan severamente a la novela, pues, según dice, está hecha para leerse "en silencio".
El caso es que es curioso, pues me da vergüenza leerla en voz alta cuando hay gente por la casa, así que, la leo cuando no hay nadie o me voy a la casa del campo a leer. Lo que me hace pensar, por otro lado, que la lectura ha dejado de ser un disfrute común, y por tanto, un arma al servicio del Poder.
Para otro día,la relación entre lectura silenciosa y Poder.
Un espacio donde, quizás, puedan pasar cosas que no sean las estupideces de siempre. Aunque tampoco se promete nada.¡Estamos invitados!
miércoles, 17 de septiembre de 2008
sábado, 13 de septiembre de 2008
Laicismo
Leo en el blog "Cáceres laica", el resumen de una conferencia dada por mi admirado maestro Isidoro Reguera -que dicho sea de paso, cada vez tiene un discurso más cercano al institucional, esto es: Democrático, Humanista, Positivo... (¿se estará haciendo viejo?)- sobre el laicismo . En este resumen, por supuesto, no puedo estar más de acuerdo en su parte negativa, cuando recordando al maestro Eckhart, se le ruega a Dios (inefable)que nos libre de Dios (teológico, mandón, positivo...). Pero como siempre, el problema viene en la parte positiva, pues aquí, Reguera, viene a afirmar que para llegar al laicismo, es imprescinible la educación en valores, en ciudadanía, etc... por parte del Estado. Admirado Isidoro,¿la barbarie de Dios no ha venido siempre del lado de la educación en valores de las instituciones dominantes? ¿Cómo vamos a confiar en un Estado que está vendido al Dios-Dinero (¿no vemos cómo el Estado también se anuncia en tv como cualquier marca comercial? De hecho, el Gobierno extremeño ha desarrollado su propia línea comercial: 'Marca Extremadura')?
Si cabe algún aprendizaje, quizás sea el de desaprender, esto es, el de aprender a pensar (y pensar es pensar contra algo, como diría Platón) las ilusiones, que es justamente lo contrario del tan manido respeto democrático, pues un verdadero respeto a las ideas no puede ser otra cosa que su debate. Tolerar no es permitir cualquier cosa, sino dialogar para que en lo posible, cualquiera, pueda desactivar las ideologías que construyen raza, sexo o religión, y así quizás, quién sabe, se deje hablar algo de sentido común.
Si cabe algún aprendizaje, quizás sea el de desaprender, esto es, el de aprender a pensar (y pensar es pensar contra algo, como diría Platón) las ilusiones, que es justamente lo contrario del tan manido respeto democrático, pues un verdadero respeto a las ideas no puede ser otra cosa que su debate. Tolerar no es permitir cualquier cosa, sino dialogar para que en lo posible, cualquiera, pueda desactivar las ideologías que construyen raza, sexo o religión, y así quizás, quién sabe, se deje hablar algo de sentido común.
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