Me encanta escribir aquí. Simplemente porque sé que no me leerá nadie.
Todo sobra, está todo dicho. Qué me cuentas, qué cuentas. Qué peleas. No finjas, no llores. Vuela. Volemos. Tú por tu parte, yo por la mía. Sigue siendo la gilipollas que todos quieren ver. La estúpida guay. La de las fiestas. La que se ríe de todo. La niñata. La queda bien. La artista que todo quiere abarcar. La grande. Y lo serás. Lo serás. No te quepa duda. Serás la que has querido ser. El espíritu que se quiso engañar una y otra vez. Perfecto. Ojalá aprendas a ver que tu grandeza, no es esa. Si no aspirar a la grandeza. Esa ya no serás tú. Esa ya será tu vida, tu corazón. Pero muy tarde, como todos. Y verás, que tu corazón, no es tan grande, y entonces, es posible, empezará a ser grande. Grande de verdad. Grande, porque ya no serás quién crees ser, sino cualquiera. Y entonces, ya nada te importará. Nada será igual del todo. Nada y todo se repetirá. Entonces, entenderás, que no eres tú. Que lo grande de ti no es justamente quién quieres ser, sino quién no eres. Lo que se escapa de ti. Ojalá. Te lo deseo. Por ti. Pero ahora No. Ahora no es. Ojalá lo sea, para dejar de ser.
Un espacio donde, quizás, puedan pasar cosas que no sean las estupideces de siempre. Aunque tampoco se promete nada.¡Estamos invitados!
domingo, 23 de diciembre de 2018
Tranquilo, pero no tanto
sábado, 4 de febrero de 2017
domingo, 2 de octubre de 2016
Hacer por el otro
Una de las cosas que más rencor genera es hacer algo pensando constantemente en la opinión de otro
Idiota
¿Aún sigues con la cantinela de la decepción? ¿Tan idiota eres de seguir pidiendo peras al olmo?
Depender de uno mismo
Depender de uno mismo significa hacer lo que uno piensa que tiene que hacer. Asume la responsabilidad. Dice: "sí, yo lo hice". Y sabe que perderá algo, pero también sabe que ganará en pureza y claridad.
Al final, quien está dispuesto a perder es el que puede ganar algo que de verdad le pertenezca. Ya no quiere regalos, quiere victorias.
Madurez
Asumo lo que he hecho. Independientemente de lo que digan los demás, juzgo mis actos en base a la reflexión que he hecho.
sábado, 1 de octubre de 2016
La vida misma
Aquí, algunos años después. Con una niña maravillosa de 3 añitos. La persona más maravillosa del mundo. Sí, así lo pienso. No es que sea la mejor. Simplemente me hace sentir importante en su vida. ¿Hay prueba más maravillosa de amor que esa?
Pero el tema no es mi hija. O sí. Si lo de lo que venimos a hablar es de amor.
De qué vamos a hablar si no es de amor. ¿No es lo verdaderamente importante de verdad en nuestra miserable vida? ¿No es el amor lo que verdaderamente nos mueve? Dinero, salud, estatus social... Sí, pero sólo si alguien nos ama. Si no te ama alguien (pero alguien venido de fuera, alguien que ha venido a amarte, es decir, amor no familiar), todo lo demás no hace sino mostrar su sempiterno vacío.
Amar tiene muchas aristas, pero quien ama, sufre y, contradictoriamente (o no), quiere no sufrir. Quien ama quiere gozo, placer, alegría... etc. Pero muchas veces, sino las más, encuentra el rechazo, la resistencia al englobamiento en lo mismo.
Amar es, digo yo, sentirse en lo mismo. Pero en lo mismo como camino. Amar implica un otro y un destino. Un destino a todas luces incierto. No es siquiera un destino al que llegar, sino que es más bien una flecha, una acción de ir, de andar. Es el impulso de crear. Pero no es el impulso de crear algo. Más bien es el impulso que está creando. O menos finolis. Es el impulso que hace andar en lo que está andando.
Pero, ¿puede ser eso el amor cuando no anda, no crea, no anhela un destino? No.
El amor no correspondido no es amor. Es algo que quiere pero no puede. Es el amor de uno sobre otro. Es el desamor. La decepción de lo que quiere andar pero no puede. Si no puede, no anda. Si no anda, no desea, sólo desea desear. Es lo que llamamos MIERDA. La mierda del desengaño, de la ilusión, de la esperanza que cae al ver que era eso, sólo una esperanza.
Conclusión: no se ama de esperanzas. Simplemente, se está en el amor o no se está. Y quien ama, lo sabe. Lo sabe de la manera que se saben estas cosas: gozando.
Conclusión 2: Desamor y amor. La matemática quizás sea la manera de saber si tiene sentido volcar tu amor en alguien.
domingo, 3 de agosto de 2014
Desesperación
martes, 2 de julio de 2013
Egoísmo
Si la alegría es tan preciada, es por su inusual aparición. Quizás seamos, o yo sea, un maldito egoísta que solamente busca su bienestar. Pero, influyen tantas cosas en el bienestar de uno que, el egoísmo, bien parece que lleva en sí a un otro, o a otros. ¿Será el otro, o los otros, el que, los que, me hacen feliz? Puede ser. Pero, ¿no es un, unos, otros para mí? El otro es, siempre,un otro para mí. Por tanto, la alegría dependería de mí si todo fuera única y exclusivamente voluntad. Pero, ¿es todo voluntad? ¿Depende mi felicidad de mí? Ni puta idea. Ahora bien, morimos por intentar ser felices.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Helena
Melancolía
sábado, 6 de octubre de 2012
Amor-fo
lunes, 3 de septiembre de 2012
¿Verdad?
domingo, 26 de agosto de 2012
No ser
jueves, 19 de abril de 2012
Calma
domingo, 18 de marzo de 2012
Debilidad
Y es que la debilidad se puede disfrazar con muchas máscaras: la de prepotencia, la de la envidia, la de los celos, la del rencor, la de la venganza, la de la desconfianza... Máscaras que tras la impetuosa cólera muestran el reverso de esas pasiones infecciosas: la pura impotencia.
Dicho esto, ¿cómo luchar contra esas pasiones desaforadas? Sólo se me ocurre que apartando de nosotros aquello que nos genere la impotencia, ya sean personas, sentimientos, pensamientos o cosas.
Moraleja: no quieres sentirte débil, apártate de lo que genera la debilidad.
Cuidar de sí mismo
sábado, 10 de marzo de 2012
Abandonado de la lengua
miércoles, 29 de febrero de 2012
Amistad
lunes, 20 de febrero de 2012
Western extremeño
Dicho lo anterior, hay que decir que su actuación dejó que desear. Un discurso plano, una reivindicación graciosa (el western extremeño) incluso que podría dar que pensar (no en vano Extremadura es el Oeste de Europa),se queda en mera tontería cuando lo importante, más que decir, era salir al escenario, llamar la atención. Cuando se corre el riesgo de salir, de romper el discurso marcado, el nuevo discurso ha de hacer sangre, romper y sacar a la luz algo escondido. Por desgracia, el discurso no estuvo a la altura de la acción, por lo que la acción global quedó en tontería, como el estornudo voluntario de un jovencito en una misa.
Ahora bien, viendo por donde van las cosas en la actualidad, no sería de extrañar que pronto viéramos alguna payasada fílmica en Extremadura... al tiempo.